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Gobierno digital

Plataformas de gobierno digital en producción

No son prototipos ni pilotos. Son sistemas con usuarios reales, que sostienen trámites que se hacen todos los días en provincias y municipios de Argentina y México.

Diez años construyendo algunas de las políticas públicas tecnológicas más conocidas del país nos dejaron una convicción incómoda: casi ningún proyecto de gobierno digital fracasa por razones técnicas. Fracasa porque nadie definió qué trámite reemplaza, quién carga el dato, ni qué pasa cuando el vecino no tiene el papel que le piden.

Nadie empieza por "transformar el Estado"

Se empieza por un problema concreto: la cola en la puerta a las seis de la mañana, el expediente que nadie sabe dónde está, el programa social que no llega a quien tiene que llegar, la sesión que se vota a mano alzada y después nadie puede probar qué se votó.

Cada una de las plataformas de abajo nació de uno de esos problemas, en un organismo real. Ninguna se diseñó en abstracto.

Se pueden tomar de a una. Y como comparten identidad y datos, cuando se suma la segunda, la primera funciona mejor.

En producción

Ocho plataformas, ocho problemas de gestión

Identidad y expediente

Pircas

Que la persona sea la misma en todas las ventanillas. Una identidad digital que los organismos comparten, y un expediente que la sigue en vez de empezar de cero en cada oficina.

Trazabilidad

Huellas

Cada movimiento asentado con quién lo hizo, cuándo y qué cambió. Cuando alguien pregunta qué pasó con un expediente o una entrega, la respuesta sale del sistema y no de la memoria de nadie.

Atención al ciudadano

Turnos

Turnos y atención sin cola en la puerta. El vecino saca el turno desde el teléfono y el organismo sabe de antemano cuánta gente va a atender ese día.

Legislativo

RECINTO

Votación electrónica nominal con identidad verificada, control de quórum, actas automáticas y auditoría. Cada decisión legislativa registrada y verificable.

Diagnóstico

Cota

Medir en qué punto está la digitalización del organismo antes de decidir dónde invertir. Sirve para priorizar con criterio en vez de por intuición o por lo que ofrece el último proveedor que pasó.

Primera infancia

1000 Días

Cada embarazo y cada niño hasta los tres años, con nombre y apellido: quién viene, quién falta, quién necesita algo hoy. El equipo trabaja en el barrio sin señal.

Educación inicial

MiJardín

Comunicados que llegan a los adultos de cada chico, autorizaciones firmadas desde el teléfono y un canal directo entre el jardín, la familia y la secretaría de educación.

Juego online

Otro Día Ganado

Programas municipales frente al juego online: protección digital, acompañamiento de una persona de confianza y derivación a la red local. Bloquear es sólo el comienzo.

Ver el catálogo completo

Tres cosas que no negociamos

El código es del organismo

Repositorio e infraestructura propios desde el primer commit, con la documentación completa. Si mañana deciden seguir con otro equipo, pueden.

Se integra, no se reemplaza

Lo que ya funciona se conecta. Reemplazar todo de una es la forma más rápida de que el proyecto muera en el segundo año de gestión.

Algo usable cada dos semanas

En gestión pública, mostrar avance real no es una preferencia metodológica: es lo que sostiene la decisión política que hizo falta para empezar.

Lo que siempre preguntan

¿De quién son el código y los datos?

Del organismo, desde el primer día. Trabajamos sobre su repositorio y su infraestructura, y entregamos la documentación completa. Una política pública no puede depender de que su proveedor siga existiendo, ni de que renueve el contrato.

¿Hay que reemplazar los sistemas que ya tenemos?

No. El problema casi nunca es que los sistemas sean malos: es que no se hablan entre sí. Empezamos por conectarlos, y sólo reemplazamos lo que no tiene arreglo.

¿Cómo se contrata desde el sector público?

Por los mecanismos que use cada jurisdicción: contratación directa, licitación, convenio con universidad u organismo, o adhesión a un programa provincial ya vigente. Ayudamos a armar los pliegos técnicos, porque un pliego mal escrito condiciona el resultado antes de empezar.

¿Qué pasa con los datos personales de los ciudadanos?

Quedan en la infraestructura del organismo, que es su responsable legal. Diseñamos con el criterio de pedir el dato mínimo necesario, registrar quién accede a qué, y que cada acceso sea auditable.

¿Cuánto tarda en verse algo funcionando?

La primera versión usable suele estar a las dos semanas de arrancar. En gestión eso importa más que en cualquier otro lado: mostrar avance real es lo que sostiene la decisión política que hizo falta para empezar.

Contanos qué trámite
no está cerrando.

Con eso alcanza para empezar. La primera conversación es entender el problema, no mostrarte un catálogo.